Colección poética Pt.1
El último libro del estante
Ahí aún yace el cuerpo
Tendido a un sol nocturno
Cubierto por el polvo de sus fantasías
De sus perturbaciones oníricas
Bailando en cortos espasmos para tratar de quitarse las arañas
Que corren por su cuero podrido
Usando el último aire de su último suspiro para tratar de quitarse el polvo de sus ojos
En pena por la suerte de su alma estancada
Es el último libro del estante
Que llora sabiendo que nadie nunca lo leerá
Preguntándose si fue por no atreverse a manifestar letra alguna
Ni un verso incisivo
Ni un nudo en la garganta que arrancara el aire
Ni un mensaje que tiña de emoción la mente de un lector imaginario
—
Arpón
Cuando el sol se asoma tras el oriente recuerdo sueños de un océano interno
Un océano en el que me veo como una peculiar criatura
Como el color sin nombre de una caja de pinturas
Un mamífero sobresaliente
Gigante pero silencioso
Una ballena
Pero aquella criatura grita desde su profundidad muda
Pues un arpón reposa bajo su aleta izquierda
Y lo siento en mis costillas punzante malestar de una migraña severa
Escarbando mis huesos y deshilando mi carne
Lo curioso del sueño es la encrucijada de la ballena
Pues a la distancia escucho el llamado invisible de un buen destino
Una promesa tan intangible como las mejores intenciones
Pero el avance significa darle más y más espacio al arpón
Sentir como me consume, sentir como me desangra del sentido a seguir nadando
Y ahí acaba el sueño
Que recibí como un frío abrazo de la luna
—
Dolor fantasma
A veces cuando cierro los ojos
Y dejo de frenar mis pensamientos
Siento un ligero cosquilleo en el labio
Donde apoyabas los tuyos
Se me hunde el pecho
Donde reposabas tu cabeza cansada
Se me acalambran los dedos
Donde rosaba con los nudos de tus piernas
Y sigo sintiendo el vacío que nunca llené conmigo
Porque traté de llenarlo contigo
Pero aún desde la profundidad
Extraño la forma en la que me llenabas los días que lo hacías
Que fueron más de los que imaginas y más de los que puedo recordar
—
Marte herido
Sobre los riscos de un roquerío en una playa perdida
Reposa el cuerpo moribundo de Marte
Abierto está su pecho palpitante
Jadeante ruega por nuevo aire que retorne en su espíritu
Su escudo yace lejos, por las olas enterrado en la arena
Su misma espada clavada en su pecho, mordiendo su piel
Doblada por la falta de templanza
Rebelde por la soberbia de su corona
Pero aún Marte permanece
Ha probado el punzante abrazo del dolor
Y la fría briza que seca su sangre y lágrimas
Pero se sabe a si mismo aún vivo
Que aún la derrota lo volverá más fuerte
Que volverá a manchar sus manos
Pero hoy sobre los roqueríos de la playa perdida
Yacerá entre lágrimas Marte herido
—
Mascarada
Te recuerdo tras las máscaras que te pones al entrar
En la mascarada de las almas danzantes
La que oculta tu piel con tus margaritas y tus lunares
La que oculta las sombra de las luces que te siguen
La que guardabas en una caja cuando el cansancio pesaba demasiado
Y esa caja es hoy todo lo que me queda
Donde ahora guardo la vida desenmascarada que compartimos
La horas de baile, de juego, de dulzor y amargor
Sabiendo que quizá nunca más yo conoceré esa silueta secreta
Abnegado bailaré solo en un rincón
A un ritmo pautado por la triste luna que reposa en mis parpados
Danzaré por la noche enfrentando horas fantasmales
Y quizá la luz otro día exorcice mi vals poseído
Pero seguiré el compás aún sin esperanza
Más que nunca esta noche sé que la mascarada no para para los que lloran
—
Casa de vidrio
A simple vista es solo uno más
Pero su pesar lo siente como solo el puede
Sobretodo en los días más ligeros
Donde se acuesta con el pecho más pesado
Porque por más que distinga su alma del sansara
Del ciclo eterno del dolor
El viaje impone dudas ingratas contra las que no existe respuesta
Es ahí donde la mente derrotada e imbatible
Simplifica la historia que se cuenta a una sola idea
Desarmarse para la eternidad y sumergirse completamente
O esperar, como una casa de vidrio aún resentida
A recibir la próxima piedra
—
Estar bien
A veces todo va bien
El dinero no falta tanto
Las letras llenan mis momentos de aburrimiento
Tengo música para llenar los espacios vacios
Y un bosquejo del futuro que quiero para mi
Pero como una sorpresa impensada
Un gatillo se jala contra mi cabeza
Lavando platos
Pintando un muro
Caminando de día o de noche
Durmiendo
Y me duele el pecho
El aire no logra inflar mis pulmones
Mi diafragma lucha a la falla
Las lágrimas corren por mi deformada cara
Mojando mi poleras
Mis camisas
Mis sábanas
Mis oídos
El mundo se achica como un poroto
La visión se va a negro
Una metástasis de pena infinita recorre mi cuerpo doblado
Te extraño como jamás he extrañado
Te necesito como jamás he necesitado
Te deseo como jamás he deseado
Una pequeña muerte se lleva otro pedazo más de mi alma
Uno que doy por perdido de antemano
Porque siento que su valor yace fuera de mi
Porque la culpa mastica todo lo que duele y esa muerte es menos carroña a mascar
Porque hay tan poco de mi que necesito
Y tanto de mi que te quiero dar
Que ya no sé si quiera si las letras sirven
O la música
O el dinero
O el futuro
Porque, en el fondo
Nunca estaré bien
Comentarios
Publicar un comentario