Colección poética Pt.2
Ser bueno
Hace tiempo una duda cuelga en mi pecho
Pues alguien me dijo que yo era una buena persona
Y me he preguntado ¿Que me hace una buena persona?
¿Las buenas personas se sienten falsas como el cartón por sonreír?
¿Las buenas personas sienten dignas de crucifixión por su culpa a diario?
¿Las buenas personas se deshacen en mares por no poder arreglarse a si mismas?
¿Las buenas personas atentan cuál explosivo oculto contra sus cuerpos?
¿Las buenas personas sueñan historias tristes para justificar su actuar trágico?
¿Las buenas personas pueden quitar la vista del agujero que las llena?
Quiero creer que soy una buena persona
Pero no quiero saber si soy una buena persona
Quiero saber donde fue que mi raíz se pudrió tanto
Que me dejó pensando si acaso seré una buena persona
—
Río rojo
En mis sueños veo escenas de ríos rojos
Que fluyen entre riberas profundas y brillantes
Fluyen hacia luminosas vertientes con ideaciones de un mar por conocer
Consigo trae rocas y hojas caídas
De riscos derrumbados y un árbol rendido ante la enfermedad
El tiempo pasa y el río fluye más lento
Las rocas cortan las vertientes más fuertes
Las hojas del árbol estancan las aguas en las riberas bajas
El agua se pudre
El río llora en espíritu
Con deseos de que su agua fluyese hasta su origen y no haber nacido
Con deseos de haber reconocido antes las grietas que liberaron la roca
Con deseos de haber tenido la cura para las raíces del árbol que ahora yace al sol
Porque ahora su agua es negra
Y en esa negrura lo espera su muerte
—
El ciclo de las tormentas
Los cielos se descubren de su luz y color
Como una gran cortina que da paso a apagada ópera
Entran en escena todos sus actores
Danzando y cantando con devastadora potencia
El relámpago corta el cielo como una hoja celestial
El trueno lo cubre todo con una cota de su enormidad
Pero las nubes mudas se repliegan en una mancha grisácea
Saben que son la parte del espectáculo que nadie espera
Esperan su momento de llorar en silencio
Piensan que el relámpago no teme brillar
El trueno no teme abordar
Pero a ellas les tocó llorar hasta deshacerse
Esperando volver a la fuente de la vida
Saben que cada acto da lugar al otro
Cada quién tiene su papel
Y aunque los roles no gusten tanto a unos como otros
Este es el ciclo inevitable de las tormentas
—
Cazando el sueño
Tras un violento despertar recordé mi sueño
Era suave, bello, orgulloso
Completamente atrapador y hechizante
Pasaban los minutos y la impresión quedó en mi faz
Como una pequeña cicatriz en mi mentón
Y me volví a acostar
Esperando que el sueño volviera a mi
Después de horas comenzó a remecerse mi vientre
Los detalles del sueño se acuarelaban y difuminaban en el lienzo de mi memoria
La cicatriz se enrojecía y cosquilleaba
Una tristeza de realidad de posó en mi pecho
Añorando la presencia ahogándose en la ausencia
Por más que esperaba el sueño me evitaba
Y tras unas vueltas a mi cama
Volví a mi posición de espera
Han pasado días y la cicatriz se ha abierto del todo
Rasgándose desde adentro hacia afuera
Recordar el sueño ya es una fantasía de la que no me quiero despertar
Pues me llenó tanto que en mi ser no alcanzó espacio para la pena
Apago la luz de la habitación
A la espera de la muerte de la vigilia
Esta noche seguiré esperando el sueño
Esperando que se vuelva a posar en la ventana de mi alma antes de despertar
—
Olas
Avanzo por la playa de la vida dando pasos frente al mar
Con miedo de voltearme a ver como mis huellas se difuminan en la arena
Devastado por la amplitud de la costa que se extiende ante mi
Por breves momentos mi mirada se vuelve tierra adentro
Me maravillo con los tonos verdes, amarillos y rojos
Siempre creciendo en la ilusión de lo imperecedero
Pero a veces me distraigo mucho y las olas se apersonan para arrastrarme de vuelta
Inmensas se presentan las altas mareas de añoranza, duda y desesperanza
Llenando mis ojos de arena y mi pulmones de sal
Me recuerdan que el camino por la playa es incierto
Que mis huellas seguirán borrándose de la existencia
Que puedo esperar que el sol seque mi carne
Pero que nunca me desharé de la arena de mis pupilas
Ni de la sal de mi boca
—
El frío
Hace días un frío apuñala como limpio acero mi alma
Un frío que apenas puedo combatir durante el día
Escudándome con tres abrigos
Ayudándome de dos chaquetas
Y una camiseta que me recuerda el calor
Con todo, de vez en cuando, se deshiela mi sonrisa
Pero de noche
Oh! La noche me mata
Porque de noche no hay forma de arrancar de este frío
Me ataca atravesando seis frazadas de lana
Sortea con facilidad los cuatro plumones de grueso algodón
Y viéndome ahí se ríe de mis intentos por ahuyentarlo comiendo fuego
Por eso es que me quiebro al recordar el calor
Ese calor que nunca se iba y que inundaba mis días y noches
Pero hace ya tiempo de aquello
Y quebrado me resigno al futuro de días fríos y de noches congeladas
—
La mirada del vampiro
Me confieso como pecador
Pues he traicionado lo sagrado
He renegado de mis emociones
Y me he refugiado entre mis miedos
Parecieran años los que cargo con dolor entre las uñas
De verme invisible
Impedido a salir a la luz de mi sol
Como un vampiro persiguiendo aquel tierno cuello
Que no me permitiré morder
Vagando iré
Como una criatura de la noche que mira con miedo y fascinación el amanecer
Como un leproso con asustado de abrazar a quien ama
Hasta encontrarme con la luna redentora que me limpie de esta maldad
Que me ayude a despojarme de mis pecados
Y que me de la valentía para salir a ser pulverizado por el sol
Comentarios
Publicar un comentario